Hoy en día hay trabajos que hacen más los hombres que las mujeres o a la inversa. Por ejemplo: ¿Por qué hay más mujeres maestros que hombres maestros? o más hombres carpinteros que mujeres? Otra cosa que también ocurre es que en algunos trabajos pagan más a los hombres que en las mujeres habiendo hecho el mismo trabajo.



MUJERHOMBRE
Construcción9 %91 %
Agricultura, ramadería y caza15 %85 %
Informática y tecnologías21 %79 %
Industrias químicas22 %78 %
Industrias de productos alimentarios34 %66 %
Actividades administrativas61 %40 %
Educación66 %34 %
Actividades domésticas89 %11 %
Estos datos demuestran una realidad presente en la sociedad actual: hay trabajos típicamente ocupados por hombres y, otros, por mujeres. La razón principal que pase esto, no está en las diferencias biológicas entre hombres y mujeres, sino en estereotipos sociales.
Las personas que se desmarcan de estas normas sociales no escritas deben enfrentarse a dos grandes retos: la aceptación del entorno social y la aprobación de los compañeros de trabajo.
Un hombre que se dedica a una profesión feminizada, puede ser tachado de "poco ambicioso", o incluso se le puede llegar a cuestionar su masculinidad. Estos estigmas van asociados a la idea que tiene la sociedad sobre el modelo de hombre de éxito: un ejecutivo de alto cargo, viril y poderoso. Así pues, muchos hombres no quieren dedicarse a profesiones «feminizadas» por miedo a ser considerados inferiores y también por el hecho de cobrar menos dinero. Por el contrario, la integración laboral con las compañeras suele ser más fácil y llegan a sentirse cómodos.
En cuanto a las mujeres en trabajos masculinizados, la situación es exactamente contraria. El entorno social tiende a valorarlas y a reconocerlas, porque normalmente este tipo de profesiones gozan de más estatus.
Los roles que tienen las parejas en sus hogares también tienen repercusión en el ámbito laboral. La maternidad ha provocado que la mujer tenga una trayectoria laboral interrumpida, porque es quien suele hacerse cargo de la criatura una vez nace. La carrera profesional del padre, en cambio, no sufre tantos altibajos. Este hecho hace que las empresas contraten más hombres que mujeres por su estabilidad en el trabajo. Es por ello que en el sector público, en campos como la sanidad o la educación, hay una gran concentración de trabajadoras: las condiciones laborales son más flexibles que las de una empresa privada y permiten compaginar trabajo y familia.
Hombres y mujeres hace años que conviven en un mercado de trabajo común y gozan de los mismos derechos. Los grandes avances, sin embargo, se han producido básicamente en que la mujer ha podido alcanzar cargos de más responsabilidad y las nuevas generaciones de hombres han aprendido a aceptar la autoridad de una directiva. Sin embargo, todavía hay mucha diferencia en la elección de los trabajos, según se sea una mujer o un hombre. Las actuaciones de los gobiernos, las escuelas y las familias determinarán si, en un futuro, todavía diferenciaremos las profesiones por razones de sexo.